Claustro Poético

Boletín virtual de poesía, edición trimestral. Nº 67. Invierno-2022

Asociación Cultural Claustro Poético

 

  Director: Juan Carlos García-Ojeda Lombardo

  Coordinador: Juan Antonio López Cordero

D.L. J-309-2005

ISSN 1699-6151

CONSEJO DE REDACCIÓN

Poemas

Dejar (I)

Dejar (2)

Aroa

El pecho dolorido

Soneto XVIII

Soneto XIX

Soneto XX

Caminar juntos

Con todo lo que somos, seamos hermanos

El ser humano ha de encontrar el ser

El ser que soy en camino

La sagrada huella de un corazón

Nada de pereza

Tiempo de peregrinaje

Perseverando

Vértigos

Navidad 2021 (video poema)

 


Colaboraciones

Un poema


Noticias

Certámenes de poesía octubre-diciembre-2021

 


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Con todo lo que somos, seamos hermanos*


  

(No seamos posesivos, démonos al que nos necesite)

 

Desde la hondura del ser, me reconozco mísero, 

y al verme ante el rostro y el rastro del Señor,

vertido en la cruz, sumergido en la conciencia,

noto sentirme mal en esta tierra que me entierra,

prefiero ese universo renaciéndome al verso,

con el que sueño para que se haga luz en mí.

 

Desapruebo cualquier endiosamiento humano,

su falsedad en el arte de la retórica me mata,

y aunque todo se remonta y nada permanece,

lo nuestro ha de ser conciliar y reconciliarnos,

hallarnos y reencontrarnos, amarnos y querer,

ser de Dios, no Dios; vivir en Dios, no de Dios.

 

Tampoco me ensimisma esta fría mundanidad,

endiosada por el orgullo, encumbrada de vicios,

negada a soltar una sola lágrima con el que sufre,

a no verter una sonrisa con el que ríe de corazón,

ni a compartir una mirada que acaricie ese aire

desolador que entristece los ojos sin compañía.

 

Con todo lo que somos, con todo lo que tenemos,

no puedo abandonar este níveo espíritu viviente,

repulso todo fomento que fermente lo ideológico,

dejarme expirar bajo el movimiento de lo auténtico,

e inspirar el oleaje de la poesía, por ese océano

celeste de la verdad, que enternece y nos eterniza.

 

Doblar la cabeza, entregar el alma; no es fenecer.

Es salir de este mundo, exhalar el último suspiro,

comprender que la rosa se hace más rosa libre,

sólo hay que percibir el vuelo, vivir en la certeza

de lo que soy, para no morirse de amor jamás, 

porque te abandone quien nunca te ha querido.

 

Como hermanos de un Padre que somos, ¡vivamos!

En el crucificado vive el gozo más sublime del yo,

pues en Jesús nace la fuerza de la pasión por vivir.

Transitó por esta vida cultivando el poema más puro

e interminable, cautivado por la mística sabiduría,

al ser vida su palabra y amor el signo de sus pasos.

 

        *Víctor Corcoba Herrero, 16 de noviembre de 2019.

 

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